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Tres formas sorprendentes de usar la tecnología para aprender idiomas

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La globalización ha creado tal necesidad de  comuncación intercultural que a la gente no le queda más remedio que aprender idiomas, tanto para solventar situaciones como para tener nuevas oportunidades de negocio. Algunas veces hemos oído que hay más gente en China aprendiendo Inglés que gente viviendo en Estados Unidos. Este comentario no sólo es cierto, sino que también nos ofrece una idea de la impresionante demanda para aprender idiomas que hay en todo el mundo.

Existe, no obstante, un problema a gran escala: en ningún sitio hay suficientes profesores de idiomas calificados para satisfacer tal demanda. Así, desde las instituciones educativas hasta las nuevas empresas salvan la situación utilizando las nuevas tecnologías. El reto está en que, tras décadas de investigación, sabemos que aprender un idioma exige invertir tiempo y esfuerzo, algo que la mayoría de las personas no hacen a menos que lo que aprenden sea relevante en su día a día. Un modo sencillo de hacer esto es haciendo uso de la tecnología que utilizamos diariamente; pese a que no está concebida para el aprendizaje de idiomas, puede servirnos para aprender cada vez que se emplee. De hecho, hay muchas formas de aplicar la tecnología a la enseñanza de las lenguas. Les presentamos tres buenas ideas con las que empezar:

Ver películas con los subtítulos en el idioma extranjero. No es ninguna novedad saber que ver la televisión en el idioma que estás aprendiendo es una forma estupenda de mejorar la comprensión. De hecho, mucha gente opina que ver películas en versión original, pero con subtítulos en su lengua materna, les ayuda a mejorar su habilidad para ese segundo idioma. Sin embargo, desde el primer momento en el que empiezas a leer los subtítulos en tu lengua materna te estás condenando al fracaso. Esto ocurre porque cuando leemos, nuestro cerebro deja de prestar atención a lo que oímos. Así, en cuanto nos acostumbramos a los subtítulos, ni siquiera somos conscientes de estar leyendo. La parte positiva es que, si vemos la película en versión original y con los subtítulos en el mismo idioma, es más posible que entendamos la película y aprendamos de ella.

Escuchar indicaciones. Puede que el GPS de tu coche no parezca el sitio más indicado para aprender un idioma, pero si puedes configurarlo con el idioma que estás aprendiendo puede ser una forma estupenda de practicar con elementos de la vida real. Los estudios demuestran que el aprendizaje basado en la realización de tareas, es decir, aprender un idioma haciendo tareas cotidianas, es muy efectivo. La técnica del GPS funciona muy bien por dos razones: en primer lugar, la práctica de la comprensión tiene consecuencias reales: si no sigues las indicaciones no llegarás a tu destino. En segundo lugar, existe un contexto que aporta información útil para que comprendas las indicaciones. Si empiezas utilizando el GPS en trayectos que conoces bien, puede serte útil para aprender nuevo vocabulario relacionado con las indicaciones que ya estás conoces. Más adelante podrás usar el GPS para seguir rutas que para ti sean desconocidas, lo que supone un poco de presión, algo que también se ha demostrado que ayuda a los adultos a adquirir nuevas habilidades.

Cambia tu configuración. Cambiar la configuración del idioma en el teléfono, la tablet o el ordenador puede ser una batalla perdida, pero si realmente estás haciendo esfuerzos por aprender, cambiar la configuración te brinda la oportunidad de utilizar nuevo vocabulario para hacer cosas que haces normalmente. Puedes seleccionar y filtrar correo electrónico, buscar aplicaciones, navegar por la red, todo en el idioma que estás aprendiendo. Del mismo modo que al utilizar el GPS, aprendes el nuevo vocabulario dentro de contexto, lo que te ayudará en tu aprendizaje. Además, tendrás constantes oportunidades para mejorar la comprensión lectora, ya que, cada vez que abras una aplicación, revises tu correo electrónico o busques algún documento, te verás forzado a practicar el idioma que estás aprendiendo. Si eres lo bastante atrevido, ¡prueba a cambiar el idioma del cajero automático!

Estas tres ideas te ofrecen oportunidades para emplear el idioma que estás aprendiendo en un contexto real. Sabemos que los idiomas se aprenden mejor cuando se utilizan en situaciones reales. Así, tanto si te animas a ver las películas con subtítulos, como si decides seguir las indicaciones en otro idioma o cambiar la configuración de las aplicaciones que empleas, si deseas aprender el idioma, te sorprenderá lo rápido que progresas. Este es un artículo de Katharine B. Nielson, jefa de la oficina de estudios en Voxy, un centro de enseñanza de idiomas con sede en la ciudad de Nueva York.